......sin tierra para vivir, nadie me enseñó nunca el arte bendito de sembrar, ni el íntimo goce de recoger la cosecha. no aprendí el diálogo ritual del pescador amansando ríos y lagunaspara arrancarles el húmedo tesoro de sus peces, y así saciar el hambre. tampoco me enseñaron como a mis antepasados a tejer redes y mantas con las fibras multicolores de las plantas de mi patria. ni siquiera me era dado hartarme de frutas a mi paso, pues los árboles ya tenían dueño cuando nací....
del monólogo del niño soldado (Alicia Jaramillo)